El masaje Shantala y el desarrollo sano y equilibrado de nuestros hijos. Un viaje de retorno a casa

El masaje Shantala para bebés que introdujo y popularizó en Occidente el Dr. Frédérick Leboyer hacia los años 50 representa, aún hoy en día, un válido y necesario trabajo dirigido a las familias para promover la práctica concreta de unos principios y valores de salud y educación que nos devuelven a todos, madres, padres e hijos, la esencial conexión con nuestra naturaleza, la recuperación de nuestras capacidades de autorregulación y equilibrio y un saludable y nutritivo vínculo familiar. Todo ello se podría traducir en un mundo más humanizado, con más Amor, y en un acompañamiento a la infancia que favorezca seres humanos menos enfermos y neuróticos, menos adormecidos y más conscientes y responsables, más vibrantes, más genuinos con sus necesidades y con las de los demás, más sanos.

Se trata de un trabajo profundo, que va más allá de la técnica de masaje para el bebé con aceite natural o de los ejercicios de yoga que lo dieron a conocer. Hablamos también de ocuparnos del cultivo de cualidades y principios esenciales que favorecen y potencian el desarrollo biopsicológico sano del niño en su encuentro nutritivo con su madre/padre. Me refiero por ejemplo a:

Presencia verdadera.
Estoy aquí, ahora, contigo. De manera incondicional y abierta

Entrega y disponibilidad.
Estoy aquí para ti, disponible, respeto tu ritmo

Amor admirativo y reconocimiento.
Te veo, te reconozco como ser consciente e integral, admiro tu esfuerzo y te doy espacio

Contacto delicado y sincero.
Te lo expreso de voz y con mi cuerpo, de corazón, desde donde surgen mis manos, con mi tacto amoroso

Leboyer comprendió la importancia y la necesidad de traer a Occidente este trabajo para bebés y familias. En aquella época los médicos y sus instrumentos eran los protagonistas del trabajo de parto y el miedo infundado llegó a anestesiar la sabiduría ancestral femenina. Las mujeres empezaron a dudar de sus instintos y capacidades innatas y naturales. Incluso en la sociedad de la época se había popularizado la idea de que abrazar, acariciar o mecer a un niño hacia peligrar su desarrollo como una persona independiente y bien criada.

Desgraciadamente, por muy perjudicial que haya sido para millones de niños, los cuales han crecido con trastornos, este enfoque y esta mentalidad que ya se encontró Leboyer en su época sigue con nosotros.

No quiero insistir demasiado en una revisión sobre cómo hemos tratado a nuestra infancia a lo largo de la historia. El sentido común y el dejarse sentir esa energía resonante que viene del pasado, de nuestros antepasados e incluso de nuestra propia infancia, nos promueve a la mayoría sentirnos algo tristes, ¿quizá nos lleva a nuestra herida esencial?

Es importante también apuntar como numerosos estudios vienen demostrando desde hace tiempo lo importante que es para el desarrollo biopsicológico sano del bebé recibir estimulación cutánea y un contacto regular y afectivo. Su ausencia conlleva graves perturbaciones en el desarrollo y crecimiento del bebé así como serias dificultades psicoafectivas en su vida de adulto.

La alimentación y la salud física de nuestros hijos son aspectos muy importantes a los que se les presta hoy en día especial atención. Este hecho contrasta de forma abrumadora con la escasa consciencia sobre los daños emocionales y físicos que genera una mala calidad del contacto afectivo. Como decía, las evidencias son hoy en día palpables y, a pesar de ello, reina el silencio y la inacción. Es aquí donde el trabajo Shantala se alza también como una sólida oportunidad.

Por suerte también, trabajos como los de Leboyer y de los contemporáneos Claudio Naranjo o Evânia Reichert nos animan a salir de nuestra zona de confort y adormecida y superar nuestras dificultades y límites. La lucidez de estos maestros y sus propuestas para la prevención nos animan a todos a un activismo real para cambiar el mundo, sí, el mundo. Un activismo que nos lleva como adultos y padres/madres a ser más conscientes y a revisar y cambiar la manera en que acompañamos y tratamos a nuestros pequeños, a nuestros hijos, como dice Evânia, a nuestra infancia sagrada.

En los primeros meses de vida el amor se transmite de forma especial mediante la piel, es necesario ser acariciado, abrazado, llevado en brazos, sostenido…, y requiere como he dicho implicación, presencia, interés, responsabilidad, ternura, consciencia… También ocuparse y conocer cómo es nuestro desarrollo y cuales son nuestras necesidades. El bebé que no recibe una adecuada y afectiva estimulación cutánea durante todo su crecimiento y desarrollo no puede integrar ni asimilar en su ser la experiencia de amor.

Para terminar me gustaría señalar aquello que me hizo a mi como padre de una niña preciosa, Flor, y como psicólogo, adentrarme en las beneficios profundos de esta práctica ancestral (Shantala) de la medicina ayurvédica. En concreto fue que, a diferencia de lo que sucede en otras técnicas y/o masajes terapéuticos infantiles, el trabajo Shantala debe ser realizado por los mismos padres, y durante el primer mes especialmente por la madre. El instructor guía a los padres para que puedan desarrollar y asimilar las habilidades y los conocimientos originales para poder realizar por sí mismos, y de forma autónoma, este trabajo terapéutico en su hogar con sus hijos.

Se trata a mi entender de una hermosa manera de creer en nuestras capacidades, en nuestra propia naturaleza. Una manera de devolvernos lo que siempre ha estado en nosotros, vibrante, pulsante. De nuestra responsabilidad. Dejar inercias, patrones vividos… Quizás este retorno a casa ayude en la transformación del mundo.

El próxima taller de trabajo y masaje Shantala tendrá lugar el 13/10 y el 20/10. Para más información e inscripciones aquí o en francesc.remoli@gmail.com

Algunas referencias bibliográficas:

-Reichert, E. Infancia, la edad sagrada. Ed. La llave. Barcelona, 2015
-Naranjo, C. Cambiar la educación para cambiar el mundo. Ed. La llave. Barcelona, 2007
-Leboyer, F. Por un nacimiento sin violencia. Ed. Mandala. Madrid, 2008
-Montagu, A. El tacto: la importancia de la piel en las relaciones humanas. Ed. Paidós. Barcelona, 2004

*Artículo de Francesc Remolí para Crianza Natural (bajo licencia CC Reconocimiento-No comercial-Compartir Igual)

Terapia al alcance de todos. Proyecto Metta

El proyecto Mettā consiste en hacer llegar el acompañamiento terapéutico y de desarrollo personal a cualquier persona que lo necesite y lo desee, sean los que sean sus ingresos económicos.

Las sesiones son grupales y tienen un conste simbólico para los participantes.

PROCEDIMIENTO

La persona interesada tiene que enviarme un correo electrónico solicitando acompañamiento terapéutico según el proyecto Metta. A continuación se le solicitará alguna información más detallada de su situación y, en un plazo máximo de 10/15 días, se procederá a comunicar a la persona la resolución y los pasos a seguir.

En el caso de ser una institución o entidad que trabaje con personas sin recursos o con dificultades económicas, también puedes contactar conmigo para este servicio.

Que todos los seres sean felices!

PS: ¿Por qué Mettā?

Mettā, (pali): simpatía, amor, cariño, benevolencia. 

Es uno de los diez paramitas del budismo theravada y el primero de los cuatro Brahmavihāras. El mettā bhāvanā (cultivo del mettā) es una forma de Meditación budista.