Estrés, distrés y tensión sin angustia

<<La tensión es considerada hoy algo así como el enemigo número uno del ser humano moderno. Pero el Doctor Hans Selye dice que la tensión (stress) es la sal de la vida. Sin tensión seríamos como vegetales. ¿Por qué, pues, la tensión produce úlceras y enfermedades del corazón?>>


En el ajetreo de la vida moderna, es común escuchar a las personas y profesionales hablar sobre el estrés y sus efectos negativos en la salud y el bienestar. Sin embargo, el reconocido médico y científico canadiense Hans Selye nos brindó una perspectiva única sobre este tema al introducir el concepto de «distrés».

El estrés según Selye es una respuesta natural y adaptativa

Hans Selye es conocido por sus trabajos sobre el estrés y por su extensa investigación sobre cómo el cuerpo responde a diversas tensiones y demandas del entorno. Según Selye, el estrés es una respuesta natural y adaptativa que surge ante situaciones que percibimos como desafiantes o amenazantes. Esta respuesta se conoce como «Síndrome General de Adaptación» y consta de tres etapas: la alarma, la resistencia y el agotamiento.

La etapa de alarma es la primera reacción del cuerpo ante el estrés, donde se activan las respuestas fisiológicas de lucha o huida. Luego, si el estrés persiste, el cuerpo entra en la etapa de resistencia, donde intenta adaptarse y mantenerse en equilibrio. Por último, si el estrés se prolonga demasiado o es demasiado intenso, el cuerpo puede llegar a la etapa de agotamiento, donde se agotan los recursos y puede surgir una amplia gama de problemas de salud.

Distrés, el estrés que se vuelve negativo.

Si bien el estrés es una respuesta natural y necesaria para adaptarnos al entorno, Hans Selye también nos advirtió sobre los peligros del distrés. Este pionero en el estudio del estrés acuñó el término para describir un tipo de estrés negativo y perjudicial para la salud, que surge cuando una persona se enfrenta a una carga excesiva o inmanejable de tensiones y no encuentra una vía adecuada para liberar o resolver esa tensión acumulada.

En otras palabras, el distrés se produce cuando el estrés deja de ser una respuesta adaptativa y se convierte en una carga aplastante. Puede manifestarse en la incapacidad para manejar situaciones estresantes, una sensación abrumadora de desesperanza y una disminución en la capacidad para afrontar los desafíos cotidianos. Además, genera síntomas físicos, como dolencias psicosomáticas persistentes sin causa aparente, e incluso puede participar e impulsar procesos degenerativos complejos de la salud, como por ejemplo el debilitamiento del sistema inmunológico, problemas cardiovasculares, trastornos endocrinos o metabólicos y dolencias musculoesqueléticas y neurológicas.

Tensión sin angustia, el equilibrio del estrés

Para Selye, la clave para enfrentar el estrés de manera saludable radica en mantener un equilibrio adecuado entre las demandas del entorno y la capacidad del organismo para adaptarse a ellas. Este equilibrio es lo que él denominó «tensión sin angustia». Significa que podemos experimentar tensión y desafío en nuestras vidas sin que esto nos lleve a un estado de angustia crónica o agotamiento.

Para Selye, es fundamental que el estrés sea manejable y equilibrado para evitar que se convierta en un factor dañino para la salud. Un cierto nivel de tensión y desafío puede resultar beneficioso, ya que estimula el crecimiento personal y mejora el rendimiento. Sin embargo, cuando el estrés se vuelve abrumador y la persona no logra manejarlo adecuadamente, puede derivar en «distrés»: la forma negativa y perjudicial del estrés, caracterizada por una sensación de desbordamiento, agotamiento y sufrimiento emocional. Este estado a menudo va acompañado de malestares y dolencias físicas, como ya se ha mencionado, exacerbando el impacto en el bienestar general.

La habilidad para lograr la «tensión sin angustia» se basa en la adaptabilidad, en la capacidad para enfrentar y recuperarse de las adversidades, y en el autocuidado. Cultivar esta capacidad de adaptación y flexibilidad implica resolver rigideces y tensiones internas, desarrollando recursos personales y relacionales, como el apoyo social, la autoestima y las habilidades de afrontamiento. También se trata de aprender a responder de manera saludable a las situaciones estresantes y mantener una perspectiva positiva ante los desafíos. El cuidado en lo cotidiano —atendiendo a lo que comemos, nuestros hábitos y nuestras relaciones— constituye un aspecto fundamental en la prevención del distrés y en el mantenimiento del equilibrio emocional y físico.

Para terminar, me gustaría mencionar como estudios modernos respaldan sus ideas sobre cómo el estrés crónico, a través de la liberación prolongada de cortisol, conduce a la etapa de agotamiento y problemas de salud. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), documenta en investigaciones como el estrés crónico eleva los niveles de cortisol, lo que puede suprimir el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de trastornos mentales como la depresión. Asimismo, la Asociación Americana de Psicología (APA) ha confirmado en múltiples revisiones que el exceso de cortisol por estrés prolongado daña el ADN celular (acortando telómeros), fomenta la ansiedad y eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares y digestivas, validando el concepto de distrés como un factor degenerativo. Estas evidencias actualizan el legado de Selye, enfatizando la importancia de intervenciones como la gestión del estrés para mitigar estos efectos.

A modo de una selección esta sería una lista de recursos que nos ayudarán a enfrentar los desafíos de la vida de una manera más saludable y resiliente:

  1. Conciencia emocional: Aprender a reconocer y comprender nuestras emociones nos permite lidiar con ellas de manera más efectiva. Identificar y expresar nuestras emociones de manera adecuada contribuye a reducir la tensión emocional y facilita el proceso de adaptación al estrés.
  2. Resiliencia: La resiliencia es la capacidad de enfrentar situaciones adversas y recuperarse de ellas. Cultivar la resiliencia implica desarrollar una mentalidad positiva, flexibilidad emocional y la habilidad de encontrar soluciones creativas ante los obstáculos.
  3. Comunicación asertiva: Mejorar nuestras habilidades de comunicación nos permite expresar nuestras necesidades y límites de manera clara y respetuosa. La comunicación asertiva fomenta relaciones más saludables y evita conflictos innecesarios.
  4. Gestión del tiempo: Organizar nuestras actividades y prioridades nos ayuda a reducir la sensación de abrumación y estrés por falta de tiempo. Establecer un equilibrio entre el trabajo, el descanso y el tiempo para nosotros mismos es esencial para nuestro bienestar.
  5. Establecer límites: Aprender a decir «no» de manera apropiada y establecer límites saludables nos permite proteger nuestra energía y evitar el agotamiento emocional.
  6. Prácticas de relajación: Incorporar técnicas de relajación como la meditación o la respiración profunda en nuestra rutina diaria nos ayuda a reducir la tensión y promover la calma interior.
  7. Fomentar el apoyo social y la cooperación mutua: Cultivar relaciones significativas con amigos, familiares o grupos de apoyo proporciona una red de apoyo emocional que nos ayuda a enfrentar el estrés y compartir nuestras experiencias.
  8. Establecer metas realistas: Definir metas alcanzables y medibles nos da un sentido de propósito y logro, evitando la presión excesiva y el perfeccionismo.
  9. Practicar el autocuidado: Dedicar tiempo para cuidar de nuestro cuerpo y mente es esencial. Esto incluye una alimentación equilibrada, ejercicio regular, descanso adecuado y actividades que disfrutemos.
  10. Desarrollar el pensamiento positivo: Cultivar una mentalidad optimista y centrada en soluciones nos permite enfrentar los desafíos con una actitud más constructiva y resiliente.

Al desarrollar e implementar estos recursos estaremos fortaleciendo nuestra capacidad para vivir con mayor bienestar y enfrentar el estrés de manera más saludable. Todo esto a veces no es tarea sencilla y es necesaria la ayuda de un psicólogo psicoterapeuta con el que hacer un trabajo de autoconocimiento, de desmantelamiento de las dificultades y de desarrollo de estos recursos y habilidades que nos permitan vivir de manera más gratificante y saludable.

El trabajo de Hans Selye en el campo del estrés sigue siendo relevante y de necesaria revisión especialmente por profesionales de salud y del ámbito asistencial.

Algunas obras importantes de Hans Selye y estudios citados:

  1. «The Stress of Life» (El estrés de la vida) – Publicado en 1956, este es uno de los trabajos más influyentes de Selye. En él, presenta sus investigaciones sobre el concepto del estrés y cómo afecta a la salud y el bienestar.
  2. «Stress without Distress» (Tensión sin angustia) – Publicado en 1974, en esta obra Selye aborda la diferencia entre el estrés positivo y negativo, ofreciendo consejos prácticos para manejar el estrés de manera saludable.
  3. «The Stress of My Life: A Scientist’s Memoirs» (El estrés de mi vida: Memorias de un científico) – Publicado en 1979, es una autobiografía en la que Selye narra su vida y sus descubrimientos científicos.
  4. «From Dream to Discovery: On Being a Scientist» (Desde el sueño al descubrimiento: Sobre ser un científico) – Publicado en 1964, en este libro Selye reflexiona sobre la vida y el trabajo de un científico.
  5. «The Physiology and Pathology of Exposure to Stress: A Treatise Based on the Concepts of the General-Adaptation-Syndrome and the Diseases of Adaptation» (La fisiología y patología de la exposición al estrés: Un tratado basado en los conceptos del síndrome general de adaptación y las enfermedades de adaptación) – Publicado en 1950, este libro es uno de los primeros trabajos de Selye sobre el estrés y su impacto en la salud.
  6. OMS – Preguntas y respuestas sobre el estrés: Discute cómo el estrés afecta la salud mental y física, incluyendo riesgos de depresión y debilitamiento inmunológico. Enlace: https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/stress
  7. OPS/OMS – Depresión: Explica cómo el estrés crónico contribuye a la depresión y otros trastornos mentales, con impactos en el bienestar general. Enlace: https://www.paho.org/es/temas/depresion
  8. OMS – Fortalecimiento de la salud mental: Detalla cómo el estrés afecta la capacidad para afrontar la vida y aumenta riesgos de trastornos mentales como la depresión, con menciones a efectos inmunológicos en contextos amplios. Enlace: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response
  9. OPS/OMS – Salud mental: Cubre el estrés como factor en la depresión y la supresión inmunológica por exposición prolongada. Enlace: https://www.paho.org/es/temas/salud-mental
  10. APA – Cómo el estrés crónico daña nuestro ADN: Una revisión que vincula el estrés con telómeros más cortos, asociándolos a envejecimiento celular, enfermedades cardíacas y otros riesgos. Enlace: https://www.apa.org/monitor/2014/10/chronic-stress
  11. APA – Comprendiendo el estrés crónico: Aborda cómo el estrés prolongado eleva cortisol, causando ansiedad, problemas cardiovasculares y digestivos. Enlace: https://www.apa.org/topics/stress/estres-cronico

*foto Turning Point 1936 – McGill Reporter