Dejar de hacer

Dejar de hacer, de remover, de agitarse, apartarse un poco del mundo, retraerse. Las cosas no suceden en el «exterior», donde nuestra mente está siempre enganchada. Nuestro vínculo con nosotros mismos, a menudo, queda abandonado y olvidado. En la quietud del silencio, hallaremos el reposo. En el eco del alma, encontraremos el sentido.

*foto de Pexels